El titular de este artículo no es mío. Lo he tomado de una película realizada en 1993 por el director de cine colombiano Sergio Cabrera, 'La estrategia del caracol'. Quiero centrarme en el trasfondo del mensaje que la película nos transmite: la posibilidad de conseguir un mundo mejor y más justo y la esperanza en los resultados del trabajo conjunto de las personas buscando un objetivo común.

Hace un tiempo, escuché a Carol Dweck, psicóloga experta en psicología social y de la personalidad, hablar sobre el poder del “todavía”, el poder de creer que puedes mejorar. Y recuerdo que lo explicaba muy gráficamente: en vez de decir “no sé hablar chino”, si decidimos decir “no sé hablar chino todavía”, abrimos las puertas a la posibilidad.

Hace un tiempo, escuché a Carol Dweck, psicóloga experta en psicología social y de la personalidad, hablar sobre el poder del “todavía”, el poder de creer que puedes mejorar. Y recuerdo que lo explicaba muy gráficamente: en vez de decir “no sé hablar chino”, si decidimos decir “no sé hablar chino todavía”, abrimos las puertas a la posibilidad.

Cada vez que tengo entre mis manos un nuevo número de la revista Enfermería en Desarrollo compruebo con satisfacción que existen tantas formas de hacer enfermería como enfermeros, y no porque cada uno haga libremente lo que le parece, sino por nuestra capacidad para, desde el conocimiento y el aval de las evidencias científicas, ser capaces de hacer “trajes a medida” para cubrir las necesidades reales y sentidas de la población para la que trabajamos.

La revista de Enfermería en Desarrollo me pide que cuente mi experiencia como persona que ha sufrido un infarto agudo de miocardio y hacerlo en relación a la profesión de enfermería.

Hace un tiempo, escuché a Carol Dweck, psicóloga experta en psicología social y de la personalidad, hablar sobre el poder del “todavía”, el poder de creer que puedes mejorar. Y recuerdo que lo explicaba muy gráficamente: en vez de decir “no sé hablar chino”, si decidimos decir “no sé hablar chino todavía”, abrimos las puertas a la posibilidad.

A veces, los hechos de la vida cotidiana abandonan su aparente normalidad para sorprendernos y emocionarnos. Es lo que me ocurrió cuando conocí el homenaje del pueblo de Torremocha a Amparo Ruiz Arriazu como reconocimiento de su trabajo con los vecinos durante el último cuarto de siglo.

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