El siglo XXI se caracteriza, entre otros aspectos, por el acceso a la información y al conocimiento, la interrelación con otras culturas y sus necesidades de salud, las modificaciones en el ámbito laboral, los nuevos hábitos de vida y modelos de familias y, sobre todo, la rapidez con que se producen los cambios y el aumento de las desigualdades de salud entre las personas.

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Artículo de opinión de Yolanda Núñez Gelado, directora de la revista Enfermería en Desarrollo

El siglo XXI se caracteriza, entre otros aspectos, por el acceso a la información y al conocimiento, la interrelación con otras culturas y sus necesidades de salud, las modificaciones en el ámbito laboral, los nuevos hábitos de vida y modelos de familias y, sobre todo, la rapidez con que se producen los cambios y el aumento de las desigualdades de salud entre las personas.
El objetivo principal de la enfermería es la prestación de cuidados. La acción de cuidar lleva implícita estar presente, estar cerca, entendiendo a la persona desde su singularidad y especificidad, desarrollando en la relación un alto grado de empatía que permita facilitar las condiciones para que cada individuo pueda hacer los cambios precisos para alcanzar el más alto nivel posible de autocuidado.
Acompañando los cambios en la sociedad, la enfermera se hace visible entre colectivos específicos y en lugares diferentes, asumiendo nuevos roles profesionales, ampliando su desempeño tradicional, acercándose y trabajando con y para quien es el centro del sistema sanitario: la persona con necesidades de formación, información y cuidados en materia de salud, a lo largo de su ciclo vital. Para ello, se mueve con soltura en ámbitos que inicialmente podrían parecer tan dispares como los domicilios, centros escolares, fábricas y lugares de trabajo, centros sanitarios, poblaciones marginales o la calle de cualquier población, dando cobertura y adaptándose a la evolución que se ha ido produciendo en cuanto a prevención, información y educación.
Reflexionando sobre la presencia de la enfermera en todos los ámbitos de la sociedad, me viene a la mente un aforismo que leí hace tiempo en el libro titulado “Por si acaso”, del filósofo y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Ángel Gabilondo. Decía: “A veces se nos aparece quien está a nuestro lado”. Es así como yo veo la situación de la enfermería en este momento, haciéndonos visibles para quien siempre nos tuvo a su lado. Hace mucho tiempo que desarrollamos nuestro trabajo en todos los ámbitos descritos, pero en demasiadas ocasiones sin mostrarnos y manifestar a todos, con orgullo, nuestra condición de enfermeras. Sin embargo, hemos estado diluidas entre otros profesionales que, al contrario, sí superaron la timidez profesional que caracteriza a quienes integran nuestro colectivo. Aunque el objetivo final es que el ciudadano se sienta atendido y tenga cubiertas sus necesidades en materia sanitaria, es también importante que este mismo ciudadano sea capaz de reconocer e identificar claramente a quien es responsable de dicho cuidado, así como las prestaciones que son o pueden ser de su responsabilidad.

Acompañando a los cambios
en la sociedad, la enfermera
se hace visible entre colectivos
específicos y en lugares
diferentes, asumiendo
nuevos roles profesionales