Hace unos días, leía que se celebraba el VII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo en nuestro país bajo el título “El lenguaje de la crisis”.

Opinion01En él, prestigiosos expertos del mundo de la comunicación, la filosofía y la lingüística reflexionaban sobre la influencia de la crisis en el modo en el que los medios transmiten la realidad y cómo algunos términos de lenguaje especializado de economía o derecho, como prima de riesgo, dación en pago, o recesión... se han incorporado a las conversaciones habituales de los ciudadanos. En definitiva, se ha debatido sobre la influencia de las palabras, en muchos casos intencionadas, en la generación de la crisis como corriente de pensamiento en la sociedad. Y es que los discursos, el uso de determinadas palabras, e incluso la incorporación o recuperación de un determinado lenguaje al narrar los sucesos, los hechos acontecidos, al relatar las historias, juegan un papel determinante en cómo se vive la realidad generando corrientes de pensamiento que van ligadas a movimientos sociales.

En la mayoría de las ocasiones estas corrientes de pensamiento se generan desde unas experiencias negativas, como ha ocurrido con la crisis. Se construye en torno a ellas un sentir popular que conlleva cierto asociacionismo y necesidad de pertenencia al, llamémoslo, “grupo de afectados”; personas que se unen en una lucha común para mejorar su situación. Estas corrientes de pensamiento, que emergen en torno a una experiencia
negativa, corren el riesgo de anclarse en esa situación desfavorable que, sin embargo, puede ser necesaria para la supervivencia misma del movimiento; sin víctima, no hay héroe ni causa que justifique su permanencia en el tiempo, salvo seguir generando un discurso catastrofista de la situación para alimentar ese movimiento. Esto también puede que le haya ocurrido a la Enfermería.

Es hora de escribir la historia desde
el bienestar que trasladamos a
quienes cuidamos

A lo largo de la historia de la Enfermería española, los enfermeros y enfermeras nos hemos unido en muchas ocasiones, hemos generado discursos y corrientes de pensamiento y hemos abanderado verdaderos movimientos sociales, pero casi siempre, hemos escrito esta historia desde el lado de la penosidad asistencial, que hemos trasladado desde nuestras condiciones laborales a la seña de identidad de nuestro colectivo. Es hora de escribir la historia desde el bienestar que trasladamos a los que cuidamos, a toda la sociedad, desde los logros conseguidos y desde los beneficios que hemos aportado y que aportamos a todo el mundo. Es hora de que hablemos en primera persona de todas nuestras iniciativas y de nuestros valores porque sólo de este discurso enfermero, se generará una corriente de pensamiento sobre la Enfermería entre nosotros mismos, y en la sociedad.

He aquí un espacio en blanco para escribir nuestra historia como enfermeras.