En la enfermería española tenemos valiosos ejemplos de profesionales valientes y tenaces que se sobreponen a situaciones complejas y se adaptan para mejorar la vida de los pacientes.

Hace algún tiempo, en uno de los primeros números de la revista, recuerdo haber escrito sobre la necesidad de que las enfermeras participáramos y lideráramos cada vez más proyectos de investigación, formando parte y promoviendo así tanto el desarrollo profesional como la mejora de la salud de la población. Y es exactamente lo que está pasando.

Parte del trabajo que hacemos las enfermeras se basa en la relación que establecemos con las personas a las que cuidamos. Esto supone enfrentarse, en numerosas ocasiones, a situaciones complejas que producen altos niveles de estrés, ansiedad y otras reacciones emocionales, que es necesario saber gestionar.

Hace un tiempo, escuché a Carol Dweck, psicóloga experta en psicología social y de la personalidad, hablar sobre el poder del “todavía”, el poder de creer que puedes mejorar. Y recuerdo que lo explicaba muy gráficamente: en vez de decir “no sé hablar chino”, si decidimos decir “no sé hablar chino todavía”, abrimos las puertas a la posibilidad.