Calidad y calidez en la consulta de enfermería oncológica en el Complejo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC)

Texto: Iria Carregal Martínez

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Virginia Henderson dice que la enfermera tiene que ayudar a restablecer la salud o a ayudar al bien morir. Precisamente así comenzó Olga Coroas su actividad como enfermera. Después de algunos años, ha cambiado de tercio y ahora lucha por la vida desde el Hospital Oncológico de Día del Complelo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC), donde ejerce como supervisora.

Aquí, la lucha se hace día a día, con ilusión y mucha pasión por su profesión. Lo demuestra una de las iniciativas que ha llevado a cabo por mejorar la atención a los pacientes de esta unidad del CHUAC. Se trata de la sala de 'las malas noticias', que no es otra que una consulta de enfermería para el paciente oncológico, donde reciben atención especializada e individualizada. “Un lugar íntimo en donde las enfermeras pueden abordar las necesidades del paciente oncológico, y también las de su familia, desde el principio del proceso hasta el fin del tratamiento, de forma que integran elementos como el entorno familiar, social y afectivo”, señala Olga Coroas, supervisora.

La noticia de un cáncer nunca es fácil. Es complicado darla, pero más duro es recibirla. Por eso hacerlo en un entorno lo más íntimo y agradable posible se hace básico, en cambio no siempre es así.  La creación de esta consulta de enfermería hace sólo tres años ha sido un reto para este equipo de enfermeras, pero sin duda todo un acierto por la respuesta de todas las personas que pasan por ella. Hasta su creación este contacto se hacía en un pasillo, un sillón…pero el equipo que dirige Coroas comprendió desde el principio la necesidad de contar con un espacio más íntimo donde el paciente y su familia pudiesen desahogarse, hablar y consultar cuestiones que seguramente no harían al oncólogo.

La sala de malas noticias es un lugar íntimo donde las enfermeras pueden abordar las necesidades del paciente oncológico, y también las que tienen sus familias

En esta consulta de enfermería oncológica el paciente y los familiares complementan la información recibida por el oncólogo. “Se educa, se instruye al paciente y a su familiar acerca del diagnóstico, pruebas complementarias, tratamientos, efectos secundarios, y se realiza el seguimiento del control de síntomas derivados de la quimioterapia, planteando objetivos realistas y reforzando la capacidad de autocuidado”, explica Olga Coroas.

Al primer contacto con la enfermería, le llaman consulta de acogida y se realiza en el mismo día en el que le dan la notica para evitar nuevos traslados al hospital. “Sirve para acoger al enfermo en estos momentos de incertidumbre y desconocimiento”. Sin duda una consulta muy especial, distinta quizá de las que han tenido hasta el momento, más informativas y frías. “Es una consulta de calidad y con calidez, en el que el paciente marca el tiempo de duración, y en la que se inicia el acompañamiento al paciente y la familia durante el proceso terapéutico”, explica Coroas.Las consultas rutinarias se suceden en el tiempo dentro de un programa de seguimiento, y siempre según el criterio de la enfermera o el oncólogo, pero también se tiene en cuenta la demanda del paciente y de su familia.

Una llamada que reconforta
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Hay otra consulta, la telefónica, a la que dan gran importancia, pues “disminuye la ansiedad y da seguridad”. Se realiza 24 horas después de recibir la primera dosis. En ella los pacientes ya preguntan en base a su experiencia, y con esto logran mejorar en la calidad recibida. Hay otra consulta, la telefónica, a la que dan gran importancia, pues “disminuye la ansiedad y da seguridad”. Se realiza 24 horas después de recibir la primera dosis. En ella los pacientes ya preguntan en base a su experiencia, y con esto logran mejorar en la calidad recibida.

Pero el equipo de enfermería no deja de proponerse retos, por eso demandan el diseño de un documento electrónico que refleje criterios como “contribuir al desarrollo profesional de la enfermería ayudando a los profesionales a comprender al paciente de forma holística”, apunta Coroas, quien añade que ya lo vienen haciendo, pero sin ser un registro validado. Reclaman herramientas para facilitar el diagnóstico enfermero y otras escalas para medir distintas situaciones del paciente y familia, así como reflejar otros ítems como la identificación de riesgo social, o trastornos emocionales para poder ser derivados a los profesionales que correspondan.